miércoles, 7 de mayo de 2014

Lagrimitas.

Y sigo bebiendo tanta agua.
Porque mamá decía que, cuando tengas ganas de llorar tomes agua y se te pasa,
llenar el vacío y ahogar las lágrimas con más agua, y las ahogas tanto que te producen nauseas y más ganas de llorar y vuelves a llenar el vacío y se te pasa, y vuelves a sentir nauseas y es un círculo vicioso, tan vicioso como el que vengo llevando contigo.
Tan vicioso como tus manos hipócritas que consiguen cuanto quieren de mi.
De mi, que estoy tan vacía porque me consumes con tu presencia, y porque maldita sea, me destruyes con tu ausencia.
Con tu ausencia que golpea mi pecho cuando me besas, cuando estás cerquita de mi.
Con tu beso falso que me enreda el cabello y me hace sentir ondas en el alma.
Alma que vas consumiendo con la rapidez con la que consumo un cigarro, cigarros que no me llenan y me sofocan cada día más, pero que no puedo ni quiero dejar. Tal como lo lo haces con tus manías, con tus pretenciones, con tu supuesto amor verdadero, cabrón.
Cabrón, porque las palabras son tan bonitas que me las creo. Porque mis acciones no te bastan para quedarte.
Y te escribo bonito para que así te la creas. Porque mis hechos parecen no asegurarte esto, porque los besos se vuelve intolerantes, porque las caricias se sienten vacías y pasan por el hueco con el que me hundiste el alma.
Alma con la que bailas, alma a la que sujetas sin siquiera tomarle la mano. Alma que se pierde en el abismo de tus putas ilusiones.
Porque somos tan iguales, tan distintos, tanto infinito para tan poco universo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario