El ser humano vive para morir, mata para "vivir"
Tonto, idiota, imbécil!
Y cómo decir todas estas palabras altisonantes sin que suenen a ofensa, cómo decirlas y estar seguros que lo tomaran como palabras de aliento.
Nos acostumbran a ser humillados, somos como máquinas para estar al asecho como gatos en celo para saltar y aruñar al menor grito.
Idiotas, quizá les deberíamos decir idiotas con un pequeño obsequio y un beso en la frente, de esos besos dulces para suavizar aquella palabra.
Cuatro miembros, y cuatro tiros al pecho desde que nacemos...