lunes, 21 de septiembre de 2015
No.
Es irónico, ¿sabes? eres la única persona a la cual quisiera acudir en éstos momentos.
Aquella a la que le podría contar toda la porquería que acuchilla mi cerebro, mis ideas; mis paranoicos pensamientos.
Irónico que no pueda, porque ésta vez se trata de ti. de toda la tormenta que estás ocasionando en mi mente.
De la dulce sonrisa que pondrías si nos volviéramos a ver, del abrazo hipócrita que uniría todos los sentimientos rotos, incluyendo aquellos que tú destrozaste pero, ¿eso hacen las mejores amigas, no?
Y siempre quisiste que te escribiera un poema hermoso, ¿que a caso éste no lo es?
Puedo poner unas cuantas palabras, como "amor" sí, aquél que mandaste al carajo cuando decidiste abandonarme, cuando el fin del año se acercaba, y con el, el fin de mi amor hacia ti. ¿Lo ves? como la palabra amor le da aquél toque romántico a éste horrible poema en el cual no me tomo la molestia de hacer que rime o que si la sintaxis o el cuerpo, ¡al carajo! sólo quiero que sepas, que me mires a través de mis letras y te des cuenta cuan astillada me dejaste. ¿Por qué volviste? ¿qué salió mal? ¿qué quieres de mi?
¿Aún me quieres? Pues vete y no vuelvas.
Tengo que seguir y dejar de lamentarme, ¡tú tienes que dejar de hacerlo también!
Así que coge tus cosas y busca un empleo, coge tus cosas y destruye el mundo si quieres, pero ya no a mí, te lo suplico.
Por cierto, la psicosis no se larga y no sé para cuando termine éste invierno. Hace mucho que no veo una hoja seca con esas veintidós líneas que la dividen de las horribles rosas. Aquella vieja piedra quizá tenga una historia que contarte, y a mí, ya no me gusta escuchar cuentos.
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