Más que mi antídoto, eres mi veneno; y yo soy una suicida irremediable.
Es por eso que voy tomando sorbos de ti para irme a la chingada de a poquitos; porque si tú no estás me falta tu veneno, tus caricias que derraman tu ácido y entran en osmosis en cada una de mis células.
Porque más que amor, es deseo. Y más que desearte; te necesito.
Te necesito porque, no sé qué chingada madre conmigo misma.
Te necesito porque cierras mis venas con la droga de tus besos, las cierras, las tupes y acicalas con tu puto veneno que me sabe a gloria.
Te necesito porque tomas mis muslos y los haces tuyos.
Te necesito porque tu beso en la frente me repara de tus besos en mis labios, en mis muslos, en mis piernas; en todo el cuerpo.
Te necesito porque eres un cobarde y necesito sentirme segura de alguna manera.
Te necesito porque recuerda que decidí que eres mío.
Te necesito porque necesito que nos jodamos la vida hasta quedar completamente fríos.
Te necesito porque realmente te quiero.
Te quiero aquí, cerquita. Te quiero en silencio; nos quiero.
Te quiero porque pierdo la cordura a tu lado y la recupero cuando nuestros cuerpos chocan.
Chocan y se hacen infinitos, se hacen uno, se hacen una buena mierda.
Mierda que hacemos cuando estamos juntos, cuando nos queremos, cuando huimos.
Huímos por que somos unos ridículos.
Ridículos que se quieren, que se odian.
Se odian porque no pueden dejarse.
Y se dejan porque se odian más que amarse y se aman porque ya no quieren odiarse.
Porque lastima, pero no duele.
Y es que quizá, aún te quiero.
Sí, capáz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario