viernes, 23 de mayo de 2014

¿Dónde te dejo todo esto?

Lo peor de cuando se termina una relación; supongo que no es la interrogante de, qué haré con todo éste pinche amor que tenía para ti. Al final, podríamos enterrarlo en montañas de cocaína y ahogarlo con whiskey. Eso es fácil y se siente bien.
Lo peor es, qué chingados hacer con las cartas que le querías enviar; porque quería enviarte algunas cartitas ridículas que hablaban de lo bonito que me hacías sentir cada que estabas cerca de mi, de lo ridúculos que nos veíamos cada que discutíamos y nos reíamos de toda esa basura. Y ahora, qué carajos hago con ese atrapa sueños que encargué para adormilar a tus putas pesadillas; porque, yo nunca pude calmarlas cuando me encontraba lejos de ti. Qué hago con esas idas a ver el mar y mis piernas, porque las que tuvimos nunca fueron suficientes. Qué hago con esos muñecos de trapo que tanto trabajo me estaban costando hacer y que llevan nuestras iniciales tejidas tan delicadamente.
Qué carajos hago con todas las sorpresas que tenía para ti, con las entradas de cine que había comprado, con las entradas para los conciertos.
Qué putas vergas hago con mi piel que no siente nada si no son tus manos, tus labios. 
Dónde guardo toda la porquería que nos dijimos; toda la que hicimos cuando estabamos a solas.
A quién le entrego toda la locura que desató nuestro amor, a quién le tomo la mano y le acaricio el rostro mientras juego con su cabello. A quién le entrego las miradas ocultas de alguien enamorado.

Porque lo único que queda hacer en estos casos, supongo, que es ahogarlo ahí mismo donde ahogo las lágrimas que ya no salen. Secar toda ésta mierda con algo de marihuana y cocaína, porque al final, el amor es esa droga que te deja estúpido por un tiempo y te deshaces de él cuando ya te está jodiendo la vida.

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