miércoles, 16 de abril de 2014

Mi Bora Bora.

Hubiera sido más fácil mirar una aurora boreal en el valle de México que haber encontrado su amor.
Su beso es un tsunami en el el pantano de Can Bogonya, salvando hasta al más maldito, y los besos de los otros chicos no son más que patadas en el trasero.
Porque estaba a punto de acomodar todos los granos de arena del Río Sanzu en las uñas de mis dedos cuando lo encontré.
Y fue ahí que, me puse a danzar con los fallecidos.
Quédate y sabrás que valdrá la pena existir.
Quédate y mis labios fomarán todos los días constelaciones con tus lunares del cuello.
Dime que me necesitas porque realmente estoy loca por ti.
Esos no son unos labios, chico, son jeringas de heroína en el pecho.
Y solo espero quedar vacía y necesitarte siempre junto a mi.
Porque tu amor es más bello que nadar en las aguas del Bora Bora,
es más bello que poder existir.

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