viernes, 18 de diciembre de 2015

En otra vida, cuando los dos seamos levaduras.

No hacía falta tomarnos las manos, bastaba mirarnos para saber que nos pertenecíamos.

¿A caso ella sabe cuando no debería tocarte? Leer tus miradas y hacerse un hogar en tu tierna sonrisa. Callarse cuando te encuentres roto y acariciar tu cabello entre tiempos hasta quedarte dormido.
¿A caso ha provocado el coraje que llevas dentro y aterrizado en el oleaje de tus alas brindándote calma?
¿A caso has sido el caos que supere la perfección de Chopin al estar a su lado?
Dime si nota la ausencia del brillo en tus ojos cuando estas triste y se atreve a no tocarte cuando la furia se esconde en tu cuerpo.
¿Se atrevería a construir un hogar en tus ruinas, en tus manos torpes, en tu sonrisa fracturada?
¿A caso a sentido la muerte en sus manos intentando hacerte poesía?
Dime si es capaz de besar tu locura y ser el náufrago en tu oleajes.

Porque sé donde comenzaban tus labios y el final de tus besos en mi espalda, el temblor de tus labios en mi cuerpo, y tus manos rotas deslizándose en mis senos.

No hacía falta buscar tus manos para saber que me querías; que te quería con la fuerza de un tornado levantando todo a su paso, con la firmeza del árbol que suelta sus hojas para mantener sus raíces. No hacía falta decirnos "te quiero", con nuestras sonrisas nos escribíamos versos.

Nos hacíamos dos como las levaduras, hasta ser un diploide. Pero al igual que ellas, el amor se nos fue por la ventana.