Vete, sal, huye, te doy esa pauta para dejarme ir, estoy tan cansada para volverte a seguir.
Tantas veces he corrido y la mayoría han sido hacia ti. Y tú también solo que en dirección contraria a mi.
Pero en verdad estoy muy cansada, tan cansada que me voy tomando pautas, hasta para escribir.
En verdad quisiera que ésta fuera una última carta dirigida a ti, creerme que ya nunca te volveré a escribir. Pero luego recuerdo que siempre termino encajándote en todas mis historias, siempre nos entrometemos en ella, nos terminamos cogiendo en cada letra, amándonos en cada palabra, en cada mirada, incluso en cada despedida.
Perdóname por no ser feliz como tú quisieras que fuera, por no dejarme ser el amor de la vida de alguien más, la verdad es que no me interesa, tan sólo me basta con haber sido el tuyo, con haberte tomado la mano, con haberte besado, acariciado, con haberte marcado la espalda tantas veces, incluso con haberte mirado a lo lejos mientras te marchabas. Me basta con saber nuestra canción e imaginarnos con tan solo escucharla, me basta con las pocas cartas que de amor que nunca me atreví a quemar y con los recuerdos crucificados en mi memoria. Me basta con aquella película que hicimos solo nuestra, de nadie más, me basta con llorar con esa escena final y recordar los estúpidos que fuimos tantas veces.
Aún me basta con esos mensajes del celular que aún no me decido a borrar. Con esas más de mil fotografías que nos llegamos a tomar. Con esas mañanas agarrándome la nalga mientras me intentabas cocinar.
Incluso me basta con ese 28 de febrero del 2010 en el cuál compartimos la misma felicidad, la única verdadera felicidad.
Y es que siempre me basta con todos esos "me basta" que me olvido de despedirme de ti y te sigo guardando en tantas letras, te sigo acumulando y a veces te termino gastando.
Pero es que es la única manera de borrarte, de volverte a escribir y seguir calculando cuan idiotas fuimos y lo maravillosos que pudimos ser, te sigo escribiendo por que sé que un día se me gastaran las excusas y pienso ingenuamente que me leerás y te darás cuenta que aún te faltan muchos "me basta" por darme.
jueves, 14 de junio de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
¿San Valentín? ¿Dónde?
Una linda mañana, como si fuera un día perfecto para hacer un picnick, despertar de un gracioso humor y reírme de aquel señor que pasa frente a mi por que se parece a cierto personaje de televisión, con el mismo gorrito aun que un poco más vagabundo. Él pasando, mientras yo, llevo una hora esperando a mi jefe para poder empezar mi día de trabajo en esa veterinaria que debería ser una perrera, pero el no llega para abrirla y así poderme preparar unos perros fritos y aderezarlos con salsa bbq de gatitos.
Realmente no me enoja, yo tengo un horario que cumplir, yo no llegué tarde, pero, lo que realmente si me enoja es que, no tengo ningún cigarrillo o quizá, una taza de café no vendría mal, una, en esa nueva taza que trajo mi tía de no sé donde, pero que es bonita y me siento como en un pequeño pueblito, tan acogedor, a 10º con la gente pasando y mirando como todos toman café, pero me interrumpe ésta música, por que aquél vecino está escuchando una ranchera y quizá tomando un poco de tequila, por que hoy es esa estúpida fecha del mes de febrero, en donde todos tienen que derramar o miel o tomarse una botella de alcohol por estar solo, pero eso ¿qué?, yo ni un crush tengo, por que terminé enamorándome de él y eventualmente terminé con el sexo también.
Y es así como un día que parecía pintar algo bonito se convierte en algo estúpido y sofocante, por que esa anciana de nombre abuela decidió visitarnos y así a una puta hora reducida de comida me hizo hacer corajes y subir deprisa las estúpidas escaleras con mi plato lleno de comida, entrar a mi habitación y tropezarme, tirar todo en el suelo y las estúpidas hormigas que un día se fueron regresaron deprisa como si yo las estuviese despreciando. Aventar el vaso de vidrio contra la pared y terminar tirada llorando en el piso, por que a las sábanas de mi cama también le había caído algo de esa estúpida comida, y yo, aquí sin ningún pinche puto cigarro, con ganas de salir de mi habitación y aventarle algo a esa estúpida anciana que hizo historia de un día de febrero que ahora jamás olvidaré.
¿Aún creen que es bonito éste pinche ridículo día? ¿Aún lo creen?
¡Pues, FELIZ PINCHE PUTO CULERO 14 DE FEBRERO!
Ojalá el día de la paz les disparen por el culo. Mientras tanto, ya es de noche y tengo una estúpida cita con alguien que ni siquiera me agrada, por que es un pendejo y sólo sabe hablar de como se ve su abdomen y sus biceps, espero coger esta pinche noche, realmente espero que sea después de las 12:00am.
No le encuentro un nombre a la niña.
Colando los restos del amor, de un amor que nunca existió que sólo fue producto de un parto mal planeado y esos seres no pueden ni siquiera mirarse. Gritos, odio que no se puede ocultar y unas ganas enormes de tomar 50 pastillas y mandarlo todo a la mierda, no, esta vez no será así, ¿por qué no mejor planear un futuro en 30 días? Conseguir un trabajo y ahora sí, mandarlo todo a la mierda.
Nunca tuve algo lo cual haya sentido que me perteneciera, quiero tenerlo, tan solo una cosa, tranquilidad.
¿Y si después agonizo en el intento?
Pues espero que sea una agonía tranquila, tomar una copa de riesgo para convertirla en un vino barato con el cuál brindar, sí, así como lo hizo aquel Jesús del que tanto hablan.
O tirarme en el suelo unas cuantas horas escuchando alguna buena melodía y sonreír por un momento por pensar en él, después recoger mis calzones que siempre termina bajándome. Huir por unas horas o minutos. Da lo mismo, siempre que sea con él, sí, eso es tranquilidad y escuchar esa canción con la cuál hicimos el amor esa última vez, y volverme a excitar, llegar de nuevo al climax.
Pero ahora sólo tengo una pluma que me encontré el otro día que iba por la calle, cuando esa señora de nombre madre me mandaba a comprar unas estúpidas telas para no sé qué. ¡Ah! pero también tengo una hoja de papel que arranqué de una libreta que un día me compré con un salario de mierda, pero que después no pude utilizar para pagar esa estúpida escuela, por que esa mujer solo tenía dinero para ese bastardo al que llama hijo que está en la otra habitación tranquilo por que cree que tiene asegurado su futuro por que todos saben que la casa en la que vivimos será un día de él, claro, si antes no decido robarme los documentos antes y quemarlos o vender ésta pendeja casa o yo que sé, tan sólo soy alguien que está enojada y dolida por que tuve la misma pelea pendeja con esa mujer de nombre madre, a la que muy poco le importa dejarme sola con 30 pastillas de clonazepan y unos cuantos filos para no perder la costumbre de marcar mis brazitos y recordar cuanto daño me han hecho en cada línea marcada.
Nunca tuve algo lo cual haya sentido que me perteneciera, quiero tenerlo, tan solo una cosa, tranquilidad.
¿Y si después agonizo en el intento?
Pues espero que sea una agonía tranquila, tomar una copa de riesgo para convertirla en un vino barato con el cuál brindar, sí, así como lo hizo aquel Jesús del que tanto hablan.
O tirarme en el suelo unas cuantas horas escuchando alguna buena melodía y sonreír por un momento por pensar en él, después recoger mis calzones que siempre termina bajándome. Huir por unas horas o minutos. Da lo mismo, siempre que sea con él, sí, eso es tranquilidad y escuchar esa canción con la cuál hicimos el amor esa última vez, y volverme a excitar, llegar de nuevo al climax.
Pero ahora sólo tengo una pluma que me encontré el otro día que iba por la calle, cuando esa señora de nombre madre me mandaba a comprar unas estúpidas telas para no sé qué. ¡Ah! pero también tengo una hoja de papel que arranqué de una libreta que un día me compré con un salario de mierda, pero que después no pude utilizar para pagar esa estúpida escuela, por que esa mujer solo tenía dinero para ese bastardo al que llama hijo que está en la otra habitación tranquilo por que cree que tiene asegurado su futuro por que todos saben que la casa en la que vivimos será un día de él, claro, si antes no decido robarme los documentos antes y quemarlos o vender ésta pendeja casa o yo que sé, tan sólo soy alguien que está enojada y dolida por que tuve la misma pelea pendeja con esa mujer de nombre madre, a la que muy poco le importa dejarme sola con 30 pastillas de clonazepan y unos cuantos filos para no perder la costumbre de marcar mis brazitos y recordar cuanto daño me han hecho en cada línea marcada.
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