jueves, 31 de octubre de 2013

Las cosas más bonitas.

Muchas historias de amores formulan una lista de aquellas cosas perfectas por realizar en una relación de amor inolvidable.
Supongo que esa clase de recuerdos hace imposible olvidar a aquel amor.

Entre él y yo, siempre hubo improvisación.
Entonces debo decir que siempre fueron momentos perfectos.

Una historia de amor por parte de dos, de uno. De nadie.
Historia de "él y yo".
Historia que nunca sabré de qué.

Él y yo;
y lo nombro de tal manera, porque jamás asomó algún "nosotros",
o algún árbol en el cual marcáramos un "tú y yo".

Nos encontramos un otoño, y el invierno llegó deprisa y escondió tu mirada.
La primavera deprisa y cansada de esperar juntó nuestros labios, e hizo el primer recuerdo perfectos para la lista que pende desde los sueños.
Y aquellos besos se acompañaron con palabras, mismas, que susurran los enamorados.

El verano dio un largo camino vacacional a los corazones rotos.
Y de nuevo otoño nos volvió a reunir.
Con la misma intención para ya despedirnos.
Una noche en aquel concierto, donde nuestro voces emitieron un mismo sonido.

No quería dejar de mirarte por temor a empezar a extrañarte o peor aún,
a que tu sonrisa acabase.
Y mis labios susurraron "que te vaya bonito", mis brazos se abrieron, ¡no quería dejar de abrazarte!

Porque hacer el amor es algo más que quitarse las prendas.
Es mirarnos a los ojos y entonces, sentirnos eternos; infinitos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario