Quiéreme aunque nos astillemos con nuestros pedacitos cuando nos toquemos.
Quiéreme hasta que coagulen por dentro nuestras heridas que nosotros nos causamos.
Sólo quiéreme porque a tu lado aun me siento un poquito viva.
Porque sangro y siento tibia aquella herida que causaste aquella noche que dormiste en otros brazos.
Porque me calientas con tus besos en la entre pierna, en el cuello; en la sangre que bombea con fuerza cuando te siento muy mío.
Porque me sabes a lluvia cuando acariciamos el cielo. Ese cielo que sólo siento al estar a tu lado, que lo inhalo y me pierde entre tus miradas, en tu chueca sonrisa.
Quédate porque aún no te necesito; quédate porque rompes la tierra en la que camino y es como ir cayendo por un agujero infinitamente en donde la única luz es tu piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario