miércoles, 9 de julio de 2014

Locura.

"Jamás haría algo para lastimarte"
Es así como comienza la historia de un amor que sabes que destrozará hasta el último rincón de tu cuerpo, y del alma; de la conciencia y la inconciencia. Entonces pones cerquita el botiquin de primeros auxilios para curarte con alcohol aquellas heridas que deja y ponerles curitas, sabiendo que esto no servirá de mucho. Porque te deja como la tonta colilla que ya no se puede fumar, que sólo le queda ser deshechada, como el zapato viejo que la suela está tan usada que terminas tirándolo al olvido.
Pero me aferro a los bonitos recuerdos, a las cursis y tontas palabras que se dicen los enamorados, a esas palabras que susurraste tan quedito que se quedaron grabadas en cada suspiro que doy por segundo.
Porque me rogaste que nunca huyera de tu vida, y te juré jamás largarme como siempre había estado acostumbrada, te lo juré porque te amaba, porque aún te amo y me niego a destruir lo poquito que queda de nuestro amor, ese amor que jamás morirá.
Y nos quiero con nuestros errrores, con la intolerante e insoportable en la que me he convertido últimamente, y nos quiero con las lágrimitas que se me desbordan del pecho, por la ausencia de mí misma.
Y nos reparo con el dolor que cubre mi pecho para que te sientas seguro.
Porque hasta cuando me haces daño, soy yo la que te consuela.
Nos consuelo porque te quiero, porque aún creo en nosotros, porque como diría mi padre, esto es sólo una mala racha y mala porque nosotros lo queremos ver así. Porque estamos olvidando lo humanos que nos sentíamos al estar a solas, lo fuerte que eran los latidos al tomarnos las manos. La cordura que perdimos desde el momento en la cual nos miramos y nos reconocimos.
Estamos olvidando cerrar los ojos y mirar al infinito, tirarnos al vacío llamado locura.
Porque estamos pasando por el invierno que secó las flores de nuestros cerezos, pero olvidamos que el invierno siempre se vuelve primavera.

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