jueves, 12 de noviembre de 2015

Titú nunca podrá construir una telaraña.

Antes al ver una araña, salía corriendo, gritaba y daba vueltas hasta tirarme al piso y llorar en posición fetal. Ahora, hoy para ser exactos, a estas horas de la madrugada, vi a una violinista y la miré fijamente, con toda la tranquilidad de un loco mirando un panteón por vez primera, tomé un palo y la asesiné, una y otra vez, hasta darme cuenta que ya no le quedaban ninguna de sus ocho patitas para correr y hacerme daño. No sé qué es peor, ¿a eso se le llama superar una fobia? ¿El ser un ser despreciable? En fin, descansa en paz, eras tú o yo, o quizá mi familia o gato. No, no me arrepiento de nada, Titú. En alguna existencia harás lo mismo conmigo así que, sé dura, no olvides primero destrozar mis ojitos para que no te recuerde, nunca jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario