Tú dices que soy débil cuando te digo que te amo, porque de esa manera dejo a la vista, tu vista todo sentimiento.
Y me besas; y tus dientes se clavan en mis labios, en los hombros, en el cuello del cual bebes toda la sa gre que mi corazón bombea deprisa cuando te siente cerquita.
Y expones tu piel ante mí, tu piel que grita mi nombre en la abertura de cada uno de sus poros.
En tus besos que me calientan el clítoris y la cabeza la cual jodiste hace un tiempo.
Y nos exponemos en ese choque constante de nuestros sexos. Nos exponemos en esas miradas que se encuentran por ratos y de las cuales surge la magia.
Nos exponemos en el día, en la tarde; en la noche ¡maldita sea! Nos exponemos finitamente en cada suspiro que escupe el alma.
Y es que, mi amor, cada quien elige ser débil a su manera.
Te adoro, cabrón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario