sábado, 10 de diciembre de 2011

Como siempre terminamos como dos cerdos en el baño de un amigo.

A punto de salir del trabajo, uno en dónde solamente llevo tres días pero el cuál ya odio y sólo espero que llegue el día de pago para largarme y gritarle en la cara a la encargada de la sucursal que es una maldita amargada, que debería conseguir un macho que se la cogiera y que tome clases de maquillaje por que ese tono fiusha electrónico en los ojos y ese café obscuro cremoso mal pintado en los labios no le favorece con su enorme joroba que tiene, que los dientes los trae manchados con ese horrible labial que suele usar, sí eso haré le escupiré en su horrible jeta hasta que ese maquillaje corriente se le escurra, verla llorar hasta gemir, lo haré no me tragaré más las palabras que estos tres días me eh tragado.
Realizando el corte de caja con el tono de celular sonando y alterando lo poco de tranquilidad que me queda de ese día, contestar la llamada y ver que es él, sí, el hombre del cuál aún sigo tan estúpidamente enamorada, que a pesar de que me ha destrozado el corazón unas siete u ocho veces, tal vez más, ya perdí la cuenta, aún lo amo, y me emociona ver que llama un miércoles por la noche desestresándome de todo escuchar su voz diciéndome que quiere verme que tenemos que hablar, rápidamente diciéndole un sí, por respuesta quedando de verlo en casa de un amigo y luego el me llevaría a la mía.
Al llegar y verlo abrazarlo y sentir ese calorcito en mi corazón de nuevo, esperar a que nuestro amigo se quedará en el recibidor viendo la tele e irnos nosotros ala salida del baño.
Hablar de cosas de su nueva novia y caer en la conclusión de que es una maldita que le dice cosas convenientes para ella, aunque eso me hace pensar que me tiene miedo, tiene miedo de que aquel hombre regrese conmigo, y la entiendo, la verdad es que tiene razón, no sólo por que ella sea gorda y fea, si no, por hecho de que el aún siente algo por mi y nunca dejaría de hacerlo.
Hablando hasta muy tarde hasta el punto en donde esos abrazos de cariño empezaron a ser con morbo, empezó a tocarme la espalda a acariciarme como antes solía hacer, lo detuve tres veces pero luego no me pude contener, terminamos como dos cerdos en el baño de nuestro amigo quitándonos la ropa y haciéndolo donde podíamos, mi celular no paraba de sonar mis padres al ver que tenía tres horas de retraso de no llegar a mi casa no dejaban de molestar llamándome por teléfono y a nosotros poco nos importo, hacía demasiado tiempo que no hacíamos el amor que no habíamos estado tan excitados como hoy, seguimos con el acto, sin importarnos su estúpida novia, eso ¿qué? ella no lo excita tanto como yo, ella no podría nunca lograr lo que yo siempre había logrado, ella ni siquiera pasa por su mente cuando el se masturba, tan sólo yo, sólo yo estoy en todos esos sucios pensamientos de él, el ni siquiera podría intentar estar con ella.
Y terminamos el acto, tan excitados aún, respirando con pautas, con los latidos acelerados como nunca, entonces sólo nos miramos y nos besamos, abrazados nuestras miradas se encontraron, con miradas lascivas pero a la vez de culpa, por esa gorda estúpida engañada, pero poco nos importó, en realidad nunca nos importó, si no, nos hubieras detenido, pero no fue así, él jamás se detuvo, sabía lo que pasaría, por eso me llamó alas 10 de la noche para verlo en casa de un amigo, él lo sabía, y a mi poco me importo lo demás, sólo quería tenerlo dentro de mi como hace unos meses.
Y la estúpida de mi trabajo me mira con odio, creo que sospecha que a mi sé me desean, a diferencia de ella, es por eso que se sigue maquillando de esa forma horrible con su sombra en los ojos fiusha electrónico y labios color café que le manchan los dientes, seguramente sigue esperando que se la cojan como puta por la manera en que se maquilla, pero debería mejor pararse en una puta esquina y pagar por que se la cogieran y le sobaran su asquerosa joroba.
Yo tan sólo dormiré cansada, agitada, recordando el momento en que fui suya y él mio, sí como hace unos meses.

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